domingo, 9 de octubre de 2011

Angy y su ranita

Hace unos días, fui testigo de una curiosa situación. En humanos se ha dado en pocos casos, por lo menos que se conozcan, pero en los animales es muy frecuente, un embarazo psicológico.


Angy

Es una boxer de año y medio un poco brutita, pero ella no tiene culpa de tener ese cuerpo tan fuerte. Hace poco tuvo el celo, y como es normal, en parte por su edad y porque no por cada celo se haya de cruzar una perra, no fue montada por un macho. Esta situación, provoca en algunas perras, una creencia de embarazo. Tras los 60 días que suele durar un embarazo canino, se produce el parto, o en este caso, la acogida de un objeto como cachorro. En el caso de Angy fue una ranita de juguete.

Es curioso ver a esta perra, tan brutita, como ya he dicho, tratar con tanto cariño y cuidado a su ranita, protegiéndola y mimándola. Como anécdota, decir, que la rana pita cada vez que la presionas, por lo que imaginaros lo molesto que puede ser un cariño excesivo.


Dependiendo de la perra, puede haber sobreprotección de los cachorros, provocando una actitud agresiva hacia sus propios dueños, pese a ser una hembra cariñosa en el día a día.

Como última curiosidad, decir que en la mayoría de los casos, suelen llenárseles las mamas de leche, y hay que vaciarlas para evitar mastitis, pero solo si se le llenan mucho, ya que hay que evitar la estimulación, pues con ella producen mas leche.


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